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Arnaldo Sejas

of

Necochea, Argentina

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Indelicado comentario sobre mí

by

Arnaldo Sejas

Nada que decir,
echo migas,
enfermo.
Es el trabajo,
lo tortura,
lo destroza,
lo mata,
no es para el.
Vago,
dejado,
pobre rata idiota,
esquizofrénico mal pagado.
Va a caer frito al piso,
un botón de apagado,
un adiós en susurros,
inescuchable,
ignorado,
se lo merece,
muerto sin querer,
muerto y ni era lindo,
muerto al atardecer.
(Dios mío todavía no)
Cobarde,
no estas preparado,
nadie lo entiende,
a nadie le importa.
Un nombre entre miles.
Un hombre entre hombres.
Un nadie indeciso bailando en la inconstancia.

Y todo es un poco exagerado,
tus pies,
tus ojos,
tu color,
tus miedos,
tus fobias,
tus sueños.
Tiene algo mal,
en la cabeza y claro,
en la muela.
Desea que esta noche no,
suficiente de latidos de abejas,
muela mala.
suerte de cinco centavos en la almohada.

Sudaca,
mierdita de canario,
boceto de persona,
escritor de prólogos.
Deseando sanar en el mar de los medios vivos.
Pánico a las marcas,
mal acostumbrado,
aun pocos dolores,
marica,
teme a los doctores
y a los hospitales
y a el amoniaco.
No a la muerte.
solo a la espera
y lo que deje sin completar,
y las tumbas anónimas,
hectáreas de cuerpos devorados por gusanos.
No tiene sentido.
No es lo que se espera.
No lo entiende.

Poco hombre,
huye de las multitudes,
irrita a su mujer,
aburrido semi-profesional,
nadie lo quiere invitar a comer mariscos.
Exiliado por elección,
se cree especial,
artista,
pero no del Mau mau,
ni de campiñas francesas.
Del sur si,
ahí si,
es un celebre,
se firma y se dedica todos sus poemas.
Y nunca llega a horario.
Discrepa con los relojes.
Y recibe multitudes,
que son de un par o menos.
Lo engañan con cervezas.
Lo matan con promesas.
No sabe cuando esta despierto
y no sabe hablar de Borges.

Se complace frente al espejo.
Memoriza la medida de su pene
y se miente unos centímetros.
Se olvidad de afeitarse,
usa camisas,
y toma cerveza en vasos,
pero siempre se le rebalsan,
y gana,
humedad en la ropa y en el alma.
Se echa perfume,
mira por sobre el hombro,
se cree con estilo.
Nadie le cree,
el no se cree,
Y dice:
"Me vuelvo a casa"
y se siente un solitario.
Pero duerme con la tele encendida.
Olvida las camisas,
pierde los escritos,
vuelve al nicho,
no atiende el teléfono,
aunque no es odio,
no sabe que decir.
Compra una roza,
se siente estúpido,
perdió a su mujer y tiene una roza,
evita las miradas pero las siente en la nuca,
camina desgarbado,
todos lo ven,
risas, risas, es el chico de la escuela,
moqueando en el patio,
abrazado al mástil,
defraudándolo todo,
Pero,
ama a su mujer,
tiene suerte,
no se la merece,
ni siquiera sus zapatos,
ni su suavidad,
pero pago cuatro pesos por una flor masacrada.
La encuentra, la besa, ama sus ojos felinos,
no dice el precio (lo dirá mas tarde)
es feliz en ese momento,
sólo tiene que estirarlo en lo que resta del año.


Tal vez mañana...

by

Arnaldo Sejas

La cerveza era más rica cuando era inocente.
La noche era mas tibia cuando no era viejo.
Las calles eran eternas cuando no tenia donde ir.
Los días eran más largos cuando no tenía horarios.
Los besos eran más suaves cuando todos eran el primero.
Y cada deseo era posible y cada mirada un misterio.

El mundo era gigante cuando todo era un cuarto.
El cielo era mas limpio cuando solo debía mirarlo.
El tiempo era lento cuando era sólo eso.
El dinero era divertido cuando sólo era un medio.
El amor era más puro cuando era un deseo.
Y cada sueño era posible y cada sonrisa un secreto.

Las canciones eran únicas cuando todo era música.
La cama era un mundo cuando era todo lo que había.
Los peligros eran irreales cuando nada importaba.
Los mareos eran divertidos cuando los buscábamos.
Las palabras eran todo cuando sólo hablaban de nosotros.
Y cada roce era excitante y cada dolor pasajero.

Y hay días en que todo se vuelve gris.
Y hay instantes que se desvanecen.
Las esperanzas se vuelven algo del pasado.
Las personas divagan con agujeros en sus almas que absorben todos los síntomas de este suicidio temprano.
Y casi todo lo que digo se diluye en demoras y retrasos.
Y casi todo lo que hagamos es algo repetido.
Y casi todo lo que decimos carece de sentido.
Y nada de lo que compramos llena este vacío.
Somos todo ojos tristes y sonrisas maltrechas.
Somos los que nacimos con las manos atadas y la fe destrozada.
Y la promesa de un mundo sin límites es solo esta jaula de confort.
¿Es que nadie más lo ve?
Te escucho en el teléfono aunque no te entiendo.
Y cuando finalmente te pregunto ya se la respuesta.
"Tal vez mañana"...
es la frase de todos los días...

Ella sabe

by

Arnaldo Sejas

Vos podes dejar que el día se vuelva despacio, como extrañando el sueño a las 7: 00 a.m
Miras por la ventana dejando que tus ojos sean niños jugando con barcos de papel bajo la lluvia.
Yo observo.
Nada es tuyo, pero dominas la situación.
En una mina de carbón nunca serias el canario.
Yo te seguiría.
Amar las flores es para gente fácil de conformar.
Vos sabes que es bueno, no intentas arrebatarte, tomas lo necesario y lo dejas resbalar por tus labios.
Yo nunca te regale flores. (Seria un insulto)
Cuando tus piernas avanzan el mundo se vuelve efervescente, todo lo que recuerdo es saber que tengo demasiado.
Una caricia como de amantes, sos la única con el secreto.
Yo soy afortunado.
Nada que me haga el mundo puede quitarme tus labios.
Ni accidentes.
Ni incidentes.
Ni la gente.
Ni el dinero.
Tengo una mujer que sabe el secreto, tengo mas de lo que merezco...
shssssss...
(ella no debe saberlo...)

Enterprise

by

Arnaldo Sejas

Bitácora del capitán. Hora 0600.
He pensado en escribirte,
en decirte: "Ya estoy bien, todo en orden"
En realidad no es verdad.
Todavía están las botellas y las horas muertas,
y llegar tarde a todo, como una especie de estigma.
Debo confesar que más de una vez dije:
"Estoy cansado de esta canción, nada de esto lo vale"
o la frase celebre:
"No cuentes conmigo, me tengo que ir"
Fui un tipo bastante idiota en esos días.
Aun lo soy.
Me gustaría creer que hice bien en alejarme.
También me gusta pensar que no estoy tan viejo,
pero lo estoy.
Y tengo muchas tapitas de cervezas en el piso,
y colillas de cigarrillo inconscientes, y fotos y recuerdos.
Pero solo eso.
Supongo que vos serás algo más que lo que deje
cuando hice las valijas y olvide mis escritos.
O tal ves no, al fin y al cabo nadie dijo que nos merecíamos el cielo,
pero lo intentamos y por momentos lo sentimos.
Fue el mejor viaje de nuestra Enterprise.
Éramos tan inocentes, perdidos en una ciudad perdida,
cazando ratas con taperwares rotos, fumando marihuana en la oscuridad,
y todo el hambre y toda la cerveza y todos los empleos,
nunca nos mataron.
Mujeres y bares y pool, eran la novedad.
Y pensiones que nos llevaban a otras pensiones.
Y cucarachas en los subtes y en la cama.
Recuerdo los huesos en la caja, recuerdo el quinto A y el ascensor roto.
recuerdo el Chevrolet de Longi, y las fogatas y las resacas y las risas.
No es justo, todo ha cambiado desde entonces y poco es lo que se ha vuelto mejor.
Recordar es un lujo que me puedo dar, tengo todo el tiempo que sobro de aquella aventura.
Sobras de días, pudriéndose en mi mente.
Solo nosotros nos dimos por muertos.
Nadie tiene nuestra victoria, nadie entiende quienes fuimos.
No esperes que te escriba o te busque,
yo se que vos no lo harás,
siempre supiste cuando abandonar aquella nave.
Bitácora del capitán. Hora 0620
Fin del mensaje.

16 de febrero

by

Arnaldo Sejas

Nací cuando toque aquella chica y me dijo que estaba bien.
Nací cuando solo en una pieza fría escuche The final cut.
Nací cuando desperté en medio de la calle después de mi primer borrachera.
Nací cuando le compre a una vieja golpeada y sorda mi primer bajo.
Nací cuando tome vino y me trato de igual aquel tipo que me dijo "Se vos"
Nací cuando mi padre me llevo al cine, en la oscuridad, solos, riendo (el mundo era un misterio)
Nací cuando leí "Continuidad de los parques", "It", "La maquina de coger" y todo lo que escribió ella y me mostró a mi.
Nací cuando vi morir a la araña que vivía en mi cuarto.
Nací cuando la gente grito y pidió mas a ese pibe flaco y desgarbado sobre el escenario.
Nací cuando me pidieron un cigarrillo de mi primer atado de Marlboro.
Nací cuando me echaron de la escuela por mis pantalones rotos.
Nací cuando alguien dijo "Traje esto" y todos eramos una especie de Dioses alucinógenos.
Nací cuando volcamos un chevrolet negro en la arena.
Nací cuando vivíamos de fondo blanco en Michel.
Nací cuando me encerré a escribir con una botella de Whisky, unos abanos de Miami y ella sentada riendo y riendo y riendo.
Nací cuando descubrí que nada en el mundo era demasiado importante.
Nací cuando llore junto a ella por el tipo del cine.
Nací cuando vi "Atrapado sin salida" y el indio arrojo el refrigerador por la ventana.
Nací cuando encontramos un fajo de billetes y compramos pan y cerveza y cigarrillos y paz.
Nací cuando olí mi primer libro y nací cuando olí su piel.
Nací cuando el gordo tocaba y tomaba café y yo escuchaba sin poder creer.
Nací cuando el sol entraba por la ventana y yo no iba al colegio.
Nací cuando murió Galtieri.
Nací cuando el dijo "Vivir solo cuesta vida" y me dije "Este tipo sabe"
Nací cuando fumábamos en el bacón de aquella pensión sintiéndonos estrellas de rock.
Nací cuando escapamos de aquel bar pesadilla con la cabeza sobre el cuello.
Nací cuando ella brindo conmigo por décimo quinta ves y pasaron nuestra canción.
Nací cuando entre en su pollera por primera ves y nací cuando lo hice por millonésima ves.
Nací cuando destrozamos aquel Púb. y vino la policía.
Nací cuando caminábamos con una caja de vino por calles de tierra rumbo al mar.
Nací cuando una noche enterramos botellas y las pudimos encontrar.
Nací cuando el hirió su corazón y el otro entrego el suyo y sin embargo no fue mortal.
Nací cuando Maria vino a mi vida y desintegro todo lo que alguna ves importo.
Nací cuando nadie vino a molestar y ella se acostaba en el techo y todas las estrellas fueron insignificantes,
y todas las promesas cumplidas y todos los errores perdonados.

Arañas

by

Arnaldo Sejas

A veces siento arañas escalando por mi pecho.
Negras, grandes, con culos gordos y colmillos brillantes.
Gotas de veneno que ruedan y terminan en mi ombligo.
Esperan para atacar, acampan en mi cuarto y asechan.
Susurran ordenes y debes en cuando alguna se subleva,
marchando sola y ciega de odio y horror.

Al final de todos sus planes esta mi cuerpo, bañado en la luz amarilla del velador.
Y no necesitan medallas ni banderas para hacerse de valor.
Es su naturaleza (pero podría ser algún tipo de conspiración)
Aunque una sola no basta para un paranoico como yo,
siempre atento a cualquier movimiento en los pliegues de las sabanas.
Y también soy despiadado, después de todo es mi cuarto,
y ellas lo quieren.
con o sin mí.

La dejo acercarse, casi siento esa piel rugosa y fría,
aunque esta claro que no tiene ninguna chance, esta sola y enfurecida,
cree que no la vi, se confía,
como todos los suicidas no cuenta con ningún margen de error.
Es rápida no puedo negarlo,
pone en esto toda su experiencia de araña.
Mas no es suficiente,
descubre tardíamente que el final estaba a unos centímetros de distancia.
Recorro el camino desde el cenicero a ella en unos segundos.
Seis lagrimas ruedan de algunos de sus ocho ojos.

Solitaria y rebelde, muere debajo de la contratapa de algún libro.
Luego la empujo fuera de mi territorio, al otro día estará seca y muerta.
Escuche la ceremonia al soldado desconocido en sueños.
No hubo ningún juicio en absoluto.
Ahora, ya no cuenta, rebelde o desquiciada,
"es un ejemplo" dijo la que considere el líder.
Marcharon en fila alrededor del cadáver, fue una buena tregua,
para ellas y para mi.

Por hoy podremos descansar, a ambos lados de las trincheras.
Ellas en cada sombra del cuarto,
Yo en cada sombra de demencia.
Insomnia y culpabilidad
es lo que me roba el sueño.
Y ellas le dan un sentido a estas noches en vela.

Fuegos de junio

by

Arnaldo Sejas

Son los peligros que se borran con el codo y se marcan con la sangre.
Son los símbolos que utiliza nuestra mente para contar lo inexplicable.

Es todo lo que buscamos y todo lo que no encontramos.
Es por lo que nos endeudamos, robamos y matamos.

Y nadie lo puede ver en ningún telescopio de la Nasa.
Y nadie lo quiere clonar con el ADN de una mosca.

Quema al tacto como la brasa de un habano.
Quema el alma y quema el miedo y es todo placer inflamable.

Vos tuviste eso y me dejaste arder.
Fuiste mi Challenger personal.

Y cuando estallemos en un cielo de febrero todos dirán que lo vieron.
Pero el placer será solo nuestro.

Envueltos en llamas blanco azuladas seremos el amor y el deseo.
Y nadie nunca podrá escribir un poema en llamas como vos.