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Benji Arias Fraga

of

Morelia, Michoacán, Mexico

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Dime no

by

Benji Arias Fraga

Empieza por sincerar
ese tu corazón,
no te excuses en seguir
algo que no tiene razón.

Y sí en verdad
Niegas que lo que ha pasado
llegara algún día a más,
no lo dudes, comienza a hablar.

Creo que has dejado
una puerta abierta atrás
y el corredizo
de la imaginación letal.

Suspiros que jamás
encontrarán algún lugar
dentro de tu corazón,
un cohecho para amar.

Por ti gire al ateísmo,
acabe tu adoración.
Mi ilusión acribillada,
mi paciencia se agoto.

Me romperé al sentir
un abrazo a la par
de un sincero y cordial
infeliz "yo te quiero".

No dudes en decirlo,
que me digas que no
antes que deje crecer
esto aquí, adentro.

Así no encontraría
razón para buscarte.
Ya alejaría mis versos
de tu contraparte.

El termino postergar
en mi lengua es omitido.
¿Por qué debo yo aguantar
espinas al corazón oprimido?

La puntuación incompleta
alcanza ya mis sueños,
siento tener ganas de morir
aquí, adentro.

Ya tu hueco es sofocante,
no hay nada más enervante
que esperarte aquí,
que seguir así.

Aberración es lo que es
dentro de tu veredicto,
sugiero no titubees
junto a mi ser inaudito.

Juro que eres para mí
una cicuta tan dulce,
sutil, pero a la vez mortal;
no a lo idóneo alude.

Trato de sepultarte
en la fosa de lo inmemorable,
pero es imposible, tan amargo;
retorna incoherente mi casa habitable.

Dime no cuando te pida
la verdad allí entrañada,
dime no cuando no puedas
soportarme la mirada.

Pero dime algo
que yo no elogio al silencio,
acaba de una vez esta intención
aquí, adentro.

Di algo de una vez ya,
sácame de este desquicie.
Dime que te deje en paz,
sé no escuchar lo que quise.

Lanza una sentencia,
arremete contra la ilusión,
de que sirven esas liturgias
cuando ni siquiera puedes decirme no.


Nos hace falta tiempo

by

Benji Arias Fraga

Nos hace falta tiempo, amor mío.
Tiempo para conocernos, para amarnos.
Tiempo para aborrecernos y olvidarnos,
E intentar ser lo que alguna vez quisimos.
Para inventarte el alma, para despreciar la cama,
Para acariciar ese vacío ansioso de carcajadas,
De anéctodas y calmas en tu nicho.

Nos hace falta un verbo,
Una serie suvbersiva de miradas,
Las cuanticas sesiones de caricias,
De labios, de roces, de moradas
Y los paseos nocturnos en tus muslos
Por el empedrado de las calles encajadas
En tus pensamientos moralistas y nostalgias.

Me hace falta aceptar lo que no soy,
Ese amigo de la misantropía,
Y es culpa tuya, mía, de los dos
Por tus desvíos, los míos, y esa mentira
De perdernos juntos en la nada
Y huir lejos, lejos, donde no va tu mirada
Y en nuestra ultima sustancia hacer la vida.

Te hace falta amarme como soy,
Y odiarme, de verdad, de igual manera,
Para que si un día yo no estoy
No te falte aquel que por ti entienda
Que realmente soy lo que no soy;
La corola de una flor, el frío de la primavera
Y ese que en ti desperto el deseo de estar afuera.

Nos hace falta y siempre hará
Compartir un café alguna tarde,
Tu etereo nombre y terrenal silencio,
Mi historia y mis promesas que en ti arden.
Fieles musas de la obscura dulce y gris
Necesidad de amarnos como antes.
Y es verdad, me haces falta tú, te hago falta yo...

Y el tiempo que me mata cada instante

Hoy te vas

by

Benji Arias Fraga

Hoy desperté a tu lado
en la orilla de tu cama, del milagro.
Y me encontré un abrumador silencio
de tu pecho entreabierto y sereno.
Y escombros.
Y nada.
Eran los restos de la madrugada,
y tus labios empapados
de mis labios
y las autóctonas miradas.

Fue la verdad. te vi
recostado con tus alas despeinadas.
Lo sentí, sentí como en tí se venía mi alma.
Y fue la primera vez que lloré
de una extraña felicidad de cama.
Y me perdí,
te ví con el tatuaje de mi espalda.
El corazón sobrevivió
por una noche a salto de mata.

Pues creí que iba a estar
desnudo... y con la luz apagada.
Creí en un silencio/eternidad,
creí que te irías por la mañana,
ó que no encontrarías en mí
la felicidad.
Creí que todo duraría más,
Creí que estarías conmigo hasta el final.

Pensé que era mentira
de las historias fraguadas en el tiempo,
que no resistiría el deseo
de las almas entrelazadas al viento.
Y fue la vida.
Y nada
el incontrolable e interminable intento
de ser más
que una pagana
lámpara de piel, deseo y huesos.

Y es que yo creí en ti,
que jamás me dejarías llorar,
creí en las mieles de tu infierno
y no de tu rencor.
Creí que conmigo te ibas a quedar.
Creí que el trago más amargo fui yo,
ó que la profundidad del mar
no sería
igual que la de tus ojos,
pues pensé que me acompañarías hasta el final.

Pero hoy te vas.

Sé que fue y que estás, que te amo y me amarás

by

Benji Arias Fraga

Me gusta pensar que estas ahí
Aunque no sea verdad.
Junto a tu espacio vacío lejos huir
Y mentirle a mi grata soledad.
Y entre el silencio, el reloj, y los grillos
En frenesí, orquesta sin nigún compás,
Levantar mi sepultura de ladrillos,
De recuerdos que se niegan a morir,
De migajas, de moronas, de estribillos
Que tiempo atrás contruí para los dos;
Cruel pábulo, y entre el, mi paraíso
En mil pedazos ahora por tu adiós.

Tu insomnio, disfrazado de inocencia
Abate mis entrañas al estar,
Fámelico de besos, teatro eterno
Quizá... ¿Pero por cuanto tiempo más?
¿Eres mi veneno o mi alimento,
Inocuo arsénico, leve tormento,
Eres tú o esa es mi verdad?
Ya tu piel va tan unida a mi esencia,
Ya tus ojos se han colado en mis creencias
Que estoy harto ¡Ya no puedo más!
Tantas lunas que no logro asimilar,
Estar conmigo, pero en medio de ningún lugar.

Y pensar que esto es mi libertad,
Como crearle una mentira al tiempo
Tan inservible como la cruda soledad,
Desmembranar tus risas,
Transformadas en gigantes olas;
Cínicas risas que de un tajo ignoran
Cada maldito y negro absurdo momento
Por un pedazo del pasado, de tu aliento,
Que no hace más que lacerarme
Y abrir más la herida que dejaste
¡Que te importa a ti mi cruel verdad!
¡Que le importa al cielo lo del mar!

Pero es dolor está, no se va,
Agazapado como en reposo el animal,
Cual belleza convulsa
Por el infierno de tus manos de cristal,
Te odio y te desprecio, pero no puedo escapar
De tan grande amor que siento
Y tú tan lejos,
Que de llorarte mi alma está cansada.
¡Te di mi vida y sin piedad la echaste al viento!
¡Mi ser fue tuyo y con crueldad burlaste de ello!
¡Que duele saber que te amo más!
¡Duele de farsas llenar esta oquedad!

Es injusto encarcelarme aquí en un lecho,
Y es infame que sepas tienes mi vida.
Entre sabanas la silueta retorcida
Más que el mortal dolor que se acuña en el pecho
Está tu partida ¡Cruel partida!
El claroscuro de mi muerte
Que de ansias y miserias lego mi suerte
Lejos del sabor a menta de tus labios
Y del néctar de tu vientre,
Cuales avispas, mil deseos apaciguaban,
Dejando el secreto en el umbral de marzo:
Las flores muertas, el amor caduco.. el final abrazo.

Ni que hablar de este corazón casi mundano
Caído desde el cielo hasta el averno
Entre espinas falsas de fe y tantas dolencias
Que aumentaban las paredes y el encierro,
Apuñalando la conciencia con demencia
Y yo gritando en un cuarto vacío en medio,
Con figuras inertes e inacabables temporales,
Sólo historias, la carne revolcándose,
Más que dos extraños, a la par los pensamientos,
Y entre ambos, caireles de Lunas menguantes
Y la tinta de inconfundibles sentimientos.
Éramos secretos... Éramos yo el alba, y tú el viento.

Pero pedir disculpas no es si no mera justificación.
Te sigo amando, es verdad,
Y lamentablemente, irremediablemente, felizmente,
Sigues apareciendo entre cada sueño mío y mis delirios,
Cada pensamiento a la deriva;
En ese inestable y tan virtuoso viento
Que sigo insistiendo que es tus labios,
En esa fraguada mentira;
Que ciegamente seguí así, descalzo,
Hasta disolver estas palabras en tu saliva...
Cómo un fantasma que se niega a morir
¡Ahí estás!¡Ahí estás para mi!

Lecciones de Fidelidad

by

Benji Arias Fraga

Que nuestro amor sea
Como los silencios que se hacían
Después de tus risas
Esa noche... eternos.

Y que si el abedul florece
Sea por tus caricias.
Ó un lívido amanecer por tu ausencia
Minuta, pequeña, mortal.

Y que si miro a la ventana
Seas el mirlo blanco que sosiega,
Ó la idea que digo para mi sayo:
"Hoy un beso sucinto, hoy te amo".

Hoy la Luna serena.
Hoy el techo tinglado
Por saber el dulce y párvulo infierno
Del por qué hoy nos amamos.

Esta noche nuestros cuerpos trenzados
Como marejadas de murmullos
Entre mis labios y tus labios.
Atildar mis palabras, que son tuyas.

Hoy no soy sereno.
Se perturba mi silencio en celos,
Y tus besos, se queman en minutos,
En ideas malevas, en secretos.

Pero nos pertenecemos,
No nos somos ajenos.
Que si el abedul marchita
Sea por que ha llegado el invierno.

Y no porque se murió eso.
No porque el eterno fuego de tu pecho
Dejó de latir, se esfumó con el rocío
¡Oh dulces mañanas de Enero!

Tu piel templada con esencia de mi cuerpo
¡Es mía!
Tus manos blancas, casi llanas, en moronas
¡Son mías!

Al igual que tus sueños más sacros.
Al igual que tus únicas dos almohadas.
Mío será el final veredicto
Y mía la tristeza que no imploras.

Como el dolor en tu garganta en el adiós.
Como el mantón ante la noche fría.
Y tu colchón, tus sabanas.
Y tu corazón, tu alma, tu vida.

Allí estaré.

Vivídas utopías

by

Benji Arias Fraga

Que tremenda suciedad que hay en mi pecho.
La misma por la que desvelo.
Que como un tobogán los rencores resbalan
Por mis sueños, por mi desgastado cuerpo.

No fue el final después de todo.
Visite aquellos campos que en realidad jamás pise.
Pues que más da al esclavo un centavo
Que le roben la vida, su pasión que ya olvidé.

Enlistado tengo en mi bolsillo
Unos cuantos epitafios que quiero sean vestigio
De las cosas que soñé y que al morir
Por malas causas, daños, conmigo no van a vivir.

Que en verdad, este cadáver sólo ira
Sin flores rotas, ni lagrimas de miel, en mi cuerpo ya no hay piel.
Que más da al esclavo un centavo
Que le roben su corazón, y esas pasiones que no son de él.

(En verdad, nada de esto quedará
ni lo que los amigos dicen
ni lo que oculta mi dulce maldad)

Plagio, muerte es todo un plagio.
Murió el primero, y todos vamos
A parar donde el techo es raso.

Plagio, mi vida es un vil plagio
De las vividas utopías que
De noche resguarde, para mi.

Que al final, realmente no hay final.
Las dunas de mis labios pronto me sofocarán.
Y que aquí, al esclavo le da igual
Le roben un centavo, que su propia integridad, oh ansiedad.