Madre te fuistes de mi un cinco de septiembre,en un tivio amanecer de otoño. Hoy creo ver tú rostro en las flores de mi jardin y tú fragante aroma puedo sentir en cada jasmín. Madre escribo éste poéma y lo recito para tí,porqué yo sé,que tu alma descansa en el cielo infinito y en cada estrella que ilumina el camino de mi vida. Madre cuanto te nesecito y como te extraño,tengo el convencimiento que tu me estas escuchando en un lugar donde sólo,existe el amor y todo es armonia y sabiduría. Hoy,me alimento de la fé que tu cembrastes en mí,que mueve mares y montañas y tu recuerdo vive en mi,como agua saludable para mi existir,y llevo en mi corazón la soñada esperanza de volver a verte y besar tu cálida frente,con la suave flor de terciopelo,en un lindo atardecer con las más bellas rosas de primavera y con la luz de jesucristo,en un mundo limpío y puro,que sera nuestro hogar en el nuevo jerusalen.