The Web Poetry Corner - Barber%C3%AF%C2%BF%C2%BD Del Rosal Eva - Nunca volver%C3%AF%C2%BF%C2%BD a enamorarme
Nunca volver%C3%AF%C2%BF%C2%BD a enamorarme
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Barber%C3%AF%C2%BF%C2%BD Del Rosal Eva
Jamás volverá a correr en mis jazmines de ayer el verbo de mi noche de veleros de catamaranes de vela y sombras
de juguete guerrera la epopeya.
Pues más verde era mi virginidad y más lo amaba como flor encinta del profético destino de mi puesta en escena.
Te quise más que al infinito
más que el perfume de Adán
más que nunca te querré
y no sé si tu me amarás cuando me muera
y no vea o no sé qué pasará...
Yo que te amé más que a nadie, que quería morirme junto
a ti, en la misma cama morirme enamorada junto a ti
para luego amarte muerta y muertos los dos nunca más separarnos.
Estuve loca por ti, y me acuerdo llorando de lo más puro
que te ofrecí, de lo más enojada que me hacías sentir
cuando bromeabas sobre mi "maldito" estilo... la pose tuya furtiva hacedora de criminales pasiones, andares lejanos y pristinos como bocas rojas en labio.
Eras tan dulce y romántico
tan enferma tu mano
tan diestro tu sexo
tan puro tu lenguaje expresivo
tan sincera tu mirada
tan asesina tu máquina de mentir.
Eras mi esposo
y yo tu esclava
yo me arrodillaba ante ti
porque eras lo más impensable y lógico que existiese
en el Mundo.
Un Diablo sin disfraz.
Te buscaré pero ya no te encontraré jamás allí donde
me escondo allí estás tu y yo
tu junto a mi
y yo junto a ti
te beso únicamente sin encontrar lo que me dio el placer de poder ser ayer y hoy a la vez, sin mentiras sin verdad tampoco. La locura de no existir para dejar de sufrir lo banal de un beso que no llega nunca a nada que no sea algo quizás placentero sin perduración alguna como llámase el sexo en un coito indistinto y distinguido.
(Placer que supimos encontrar siempre que confíabamos el
uno en el otro). Tal vez exista la compenetración en ello, o la sincronización la suavidad de la armonía que no busca simplemente la entrega de una posesividad escondida tras las playas y sus pérfidas serenidades.
Alfombras sin decorado que dejan a los novios en medio de la Iglesia lamentando el silencio.
No es un desengaño el amor, sí el intentar comprenderlo.
Pues nadie puede amar sin dejar de hacerlo.